Una pequeña presentación

Los Mínimos y Máximos de Félix Esteves es una casa, un hogar, construido con amor, esfuerzo, dedicación y hasta con aburrimiento. Tiene muchas puertas donde todos pueden entrar. Tiene muchas habitaciones, donde de seguro en algunas podrás sentirte cómodo, y en otras, tal vez contrariado y hasta… por qué no… molesto. Sin embargo su propósito no es agradar ni molestar, no es ganar amigos ni enemigos… de todas maneras ambos son bienvenidos; su fin es mostrar y demostrar lo variopinto de una mirada, la pluralidad de una cosmogonía a través de mi “micromundo”, de lo exterior visto y sentido desde mi interioridad… es un grito contra la discriminación, es un arrullo de amor a la diversidad, es mi tarjeta de presentación como ser humano, como hombre, como gay y miembro de la comunidad LGBT... tal vez es algo más… no lo sé… aún lo estoy averiguando.

Félix Esteves

Amigos de Los Mínimos y Máximos

jueves, 18 de julio de 2013

HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE LA HOMOSEXUALIDAD EN ESTADOS UNIDOS A TRAVES DE SUS ICONOS POP. Primera Parte: Judy Garland


PREAMBULO.


Contar la historia de la homosexualidad en Estados Unidos resulta un tanto complicada y hasta aburrida porque es mucho lo que se ha escrito y dicho sobre la comunidad LGBT de este país que ha sido pionero de las libertades y derechos civiles. No obstante conseguí una manera de contar la historia algo diferente y tal vez más interesante para aquellos que empiezan a indagar sobre el proceso histórico vivido por el colectivo LGBT en los últimos 100 años, y es narrar la historia a través de los iconos pop que se han convertido, no solo para los gays y lesbianas de Norteamérica sino también de todo el mundo, en sus portavoces y miembros honorarios y que fueron y son Iconos Gays.  

Los iconos siempre han sido un componente importante de la cultura gay en Estados Unidos.  Ellos han inspirado e influenciado a generaciones de lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros. Esta pequeña investigación la hemos divido en tres partes, debido a los tres grandes iconos en que basamos la exploración como son Judy Garland, Madonna y Lady GaGa. Cada una de estas mujeres y artistas ha tenido un gran impacto en la cultura gay en sus generaciones, así como las generaciones después de sus grandes éxitos. 

En el estudio de estas tres mujeres, Iconos por excelencia del grupo LGBT, analizamos no sólo la perspectiva de cómo han evolucionado los iconos,  sino también como ha evolucionado la comunidad gay junto a ellas. Tratare de mezclar momentos históricos importantes de la comunidad gay con algunos sucesos personales de estos iconos, como al igual mencionare algunos otros iconos u otros artistas que han marcado la comunidad. Espero no equivocarme, deseo que esta historia contada a mi manera, no se convierta en un eufemismo sino más bien un metáfora que ayude a comprender de una manera grata y hermosa la triste historia de lucha, sacrificio y esfuerzo de los hombres y mujeres, gays, lesbianas, transexuales y tantos otros que sueñan con una vida feliz “en algún lugar sobre el Arco Iris”.


JUDY GARLAND.



Cada artista abrazado por la comunidad LGBT tiene su propia historia, única y compleja con  dicha comunidad.  No es una coincidencia que el colectivo LGBT norteamericano haya abrazado a Judy Garland en un momento cuando estaban buscando alguien que podría relacionar, considerando sus propias luchas y dificultades.

Para comenzar a entender el icono pop gay, uno debe descubrir los orígenes.  Para muchos, Judy Garland se considera el icono gay americano por excelencia y el primogénito de su lucha, la Diosa del culto gay. Si la cultura gay norteamericana tuviera un Dios, ese Dios fuera Judy Garland, el Paraíso fuera el Arco Iris (Rainbow), la Biblia fuera “El Mago de Oz”, la oración “Somewhere over the Rainbow” y los Apóstoles fueran el León, el Espantapájaros y el Hombre de Hojalata. Y es que Judy Garland socorrió a muchos homosexuales a descubrir su propia sexualidad, a través de su música, de su propia lucha; era muy común además en aquella época, que los mismos gays se identificaran como “Amigo de Dorothy” para hablar de su homosexualidad, para explicarme mejor, en vez de decir “yo soy gay” decían “Yo soy amigo de Dorothy” o “aquellos muchachos parecen ser amigos de Dorothy”.  Muchos hombres gays se sentían temerosos de hablar de su homosexualidad, pues además de ser un estigma, los homosexuales eran considerados promiscuos, personas débiles mentales, y es allí su relación con el León (Cobarde), el Hombre de Hojalata (Sin corazón) y el Espantapájaros (Sin cerebro), todos los adjetivos descalificativos a los que la sociedad norteamericana achacaba, entre otros, a los miembros de la comunidad gay.

Judy Garlanda (Frances Ethel Gumm), nace  en Grand Rapids, Minnesota el 10 de junio de 1922. Ella comenzó su carrera en el mundo del espectáculo a la temprana edad de tres años como una de las Gumm, junto a sus dos hermanas mayores.  Ella cambió su nombre mientras estudiaba en la escuela de teatro en Los Angeles.  En 1929 aparece cantando en una película “The Big Revue” y cinco años más tarde fue contratada bajo por la productora MGM. 
Vemos que Judy pasa su infancia en los locos años veinte que fueron un momento próspero para la comunidad LGBT.  Barrios gay, como Greenwich Village en Nueva York, el Near North Side de Chicago y North Beach en San Francisco comenzaron a surgir por toda Norteamérica y en especial en las grandes ciudades, y el mundo se dio cuenta de ello. Era común ver hombres de pelo largo y mujeres de cabellos cortos, que fueron duramente criticados por los conservadores, no obstante los bohemios, eufemismo por homosexuales en aquel entonces, proliferaban por todos lados, otro adjetivo con que eran calificados burlonamente era “hadas”.

En los años 30 la comunidad gay se hizo dueña de la noche citadina, la nocturnidad de las metrópolis eran gobernada por los hombres y mujeres LGBT que asumieron el control  de los bares y clubes. En 1933 con la finalización de “La ley seca” los centros nocturnos tuvieron mayor éxito y los vaudeville estaban llenos de artistas travestidos, no obstante la libertad duraría poco con el comienzo del acoso policial, en especial en la ciudad de Nueva York y Chicago. 

En 1939, Judy Garland se convirtió en una estrella con su actuación en “El Mago de Oz”, ganando un premio de la Academia y robando el corazón de su público con lo que sería su melodía de firma, "Over the Rainbow”. Pero anterior a ese glorioso momento para Judy,  en un acto de autocensura preventiva, la industria del cine se comprometió en 1934 a cumplir el Código Hays, que fijaba los contenidos que eran moralmente aceptables para el público. El punto 2-4 del código que decía que toda “perversión sexual o cualquier referencia están prohibidas”,  excluía la muestra de contenidos homosexuales. Debido a que la prensa y la radio también ignoraban el tema y —con la excepción de la literatura médica especializada— los libros tampoco se ocupaban de ello, durante toda la época anterior a la Segunda Guerra Mundial se podía vivir sin llegar a tener noticias de la existencia de algo como la homosexualidad.

A lo largo de la década de 1940, Judy Garland protagonizó muchas películas  entre ellas “ Meet Me in St. Louis” y “In the Good Old Summertime”.  Fue durante este tiempo que ella comenzó a experimentar problemas psiquiátricos, impulsados por la adicción a las drogas, que desembocó que la MGM terminara con su contrato.  Comenzó una carrera en presentaciones como solista, cantaba a delirar en conciertos a reventar por un público que ya la adoraba en el London Palladium y el Palace Theatre de Nueva York. La entrada de EE. UU. en la Segunda Guerra Mundial en 1941 tuvo un peso enorme en la creación de una identidad de grupo dentro de los homosexuales.  El 13% de la población total estadounidense entró a formar parte del ejército durante la Guerra. Ninguna otra institución del país había conseguido tal concentración de hombres homosexuales y la paradoja fue que, mientras los jefes militares intentaban reprimir y estigmatizar la homosexualidad, los homosexuales estaban impresionados por su propio número. Debido a que dentro de los espectáculos que ofrecían a las tropas no había suficientes mujeres, la dirección militar impulsó la realización de espectáculos de Drag queen, que fueron aprovechados por muchos homosexuales para establecer y cuidar de forma disimulada una cultura gay. Surgieron imitadores de Judy Garland por doquier que entonaban “Over de Rainbow” con el mismo entusiasmo con que eran aplaudidos por los soldados que luchaban en Europa y en el Pacífico. Mientras tanto en las ciudades de Norteamerica, carente de hombres porque estaban en la guerra, floreció la cultura lésbica.

En 1944, cuando Judy filma “Meet me in St. Louis”, se casa con el director Vicente Minnelli que era conocido por su homosexualidad, muchos dicen que este matrimonio fue propuesto por la misma Judy para proteger a su amigo que era acosado por la policía y por los conservadores que evitaban la proliferación de los hombres gays en el mundo del espectáculo y la cultura. En numerosos Estados se aprobaron las leyes que prohíben la suplantación de identidad femenina, y en Hollywood se estableció un código que prohibió cualquier referencia a la homosexualidad en películas;  También se aprobaron leyes en muchos estados de la unión americana que permitió el confinamiento involuntario de “psicópatas sexuales”,  y esto condujó a la policía a arrestar a personas del colectivo LGBT. Todas estas políticas fueron promulgadas para lograr un objetivo: eliminar gays de la esfera pública.

Durante los años 30, alrededor de setecientas personas eran detenidas al año solamente en Manhattan por participar en actos homosexuales; por los años 40, ese número se había convertido en 3 mil.  Los años cincuenta vio crecer los escuadrones establecidos en numerosas ciudades para acosar y detener a hombres en las zonas de cruising o cancaneo  y fueron muy comunes las redadas policiales en los bares gay que aumentaron drásticamente. Desde 1950-1954, el Macartismo barrió el gobierno de Estados Unidos, y una caza de Brujas comenzó a tomar forma que reclamaría muchos homosexuales, o “pervertidos sexuales” como eran conocidos.  La Ley Walter McCarren junto con el Macartismo empezó a violentar las libertades de los hombres y mujeres LGBT.   Muchos homosexuales fueron acusados de “psicópatas sexuales” y otros de comunistas, muchos fueron internados en pabellones psiquiátricos, otros apresados y otros tantos expulsados del país.

En 1954, ella hizo una reaparición en el cine en la que es considerada su mejor actuación, en “A Star is Born”.  Una batalla con hepatitis, dos divorcios y otros problemas plagaron los próximos años de su vida, culminando en "la noche más grande de la historia del mundo del espectáculo" el 23 de abril de 1961 en el Carnegie Hall. Más tarde comenzó a viajar con su hija, Liza Minnelli, y a vivir el resto de sus días en giras exitosas y fracasadas.  El 22 de junio de 1969, Judy fue encontrada muerta en su casa alquilada en Chelsea, Londres, después de una sobredosis accidental de barbitúricos.

En el cine hubieron dos grandes film donde se tocaba sutilmente la homosexualidad, en primer lugar la cinta de Alfred Hitchcock “La Soga” (1948) y de Vicente Minnelli “Té y Simpatía” (1956), no obstante en ambas películas los homosexuales son considerados como personas insanas.  Fueron momentos duros para la comunidad LGBT, que llevaba una doble vida, a finales de los 40 o principios del 50 “amigo de Dorothy” comenzó a tomar forma dentro de la comunidad gay y los años 60 se consolido ese argot para identificar si alguien era en realidad un miembro de la “community of rainbow” es decir gay.  La frase, como dije antes, alude tanto a su ídolo, Judy, así como la aceptación del carácter de Dorothy de “El mago de Oz”, que es abierta y amable con personas que son diferentes.

En la etapa en la que Judy estaba cantando más que nunca, ella habló directamente a la comunidad gay. Ella era vulnerable cuando cantaba, y cuando ella cantó su dolor, era el dolor de los hombres gays. La vida de Judy era auténtica y real, y la lucha contra las drogas, rumores, matrimonios fracasados y problemas psiquiátricos, hizo que muchos gays se identificaran con ella,  igualmente su vulnerabilidad en el escenario y la forma de interpretar con marcado dolor y drama las canciones reflejaban igualmente el dolor de la comunidad gay.

Otra conexión importante Garland tuvo con la comunidad gay era su exagerado amaneramiento en escena, su sobreactuación, a esta forma los americanos le llaman “Camp” Para entender lo que esto implicaba, debemos definir primero lo que es el “Camp”, según el erudito Richard Dyer dice:

…"es una característica o manera muy gay de manejar los valores, las imágenes y los productos de la cultura dominante a través de la ironía, la exageración, la banalización, la teatralización y una forma ambivalente que hace divertido lo serio y lo respetable.” 1

El término “Camp” es complejo, ya que ha llegado a significar muchas cosas diferentes desde muchos puntos de vista, y todavía hoy día existen debates sobre lo que es “camp”. El “Camp” está definido o explicado en Wikipedia de esta forma:

…“es una sensibilidad estética que se refiere a algo tan atractivo o humorístico debido a su ridiculez al espectador. El concepto se relaciona con el kitsch”… “puede ser descrito como ‘cursi’. Cuando apareció el uso, en 1909, se denota: comportamiento ostentoso, exagerado, afectado, teatral, y afeminado, y, a mediados de la década de 1970, la definición comprende: la banalidad, el artificio, la mediocridad, y la ostentación tan extrema como para tener perversamente un atractivo sofisticado.” 2

El “Camp” a principios del siglo XX fue conectado en gran parte a la forma de vida doble y   por emergente dentro de la cultura de sus contrapartes heterosexuales, los homosexuales pudieron contemplar las contradicciones que conforman su vida doble. Esto les permitió percibirse a sí mismos dentro de la sociedad, y comienzan a desafiar el orden social que los había marginado, así en el  argot gay  el “camp” se convirtió en el medio de expresión de la crítica de la cultura de la heteronormativa, a menudo en forma de exceso, de exageración. Por ejemplo,  las Drag Queens son versiones “over-the-top” de la feminidad, lo que socava la percepción social de los homosexuales por ser demasiado femenino para su género. Los hombres gays y por supuesto las Drag Queens empezaron a imitar a estrellas como Garland, porque que era fácilmente copiable, Judy Garland era la máxima expresión de la exageración en escena.

Así que, cuando Judy actúa como  una chica adolescente normal, común y corriente en “Meet Me in St. Louis”, que tiene un romance/pelea  todos los días con su vecino, la comunidad gay ve cuán maravillosamente ordinaria y falsa es el personaje de Judy, y por lo tanto la forma artificial de vivir lo ordinario, y de la  falsedad del estilo de vida heterosexual. Por ejemplo, cuando Judy cantó "Smile" en “The Judy Garland Show”, no podemos dejar de notar cómo la  cantante/actriz plantea su performance, toma el micrófono antes de cantar, vacila, como si no está segura de si debe o no seguir adelante, comparte una rápida sonrisa nerviosa, aún confundida que a su vez confunde a la audiencia, todo esto lo realiza para transmitir el tema de la canción pero a su vez para reflejar su estado emocional. Este performance le dio un sentido profundo y ambiguo, se paseó entre la alegría y la tristeza, de lo desorientado a lo lúcido y esto habló directamente a los corazones de muchos homosexuales que se sentían así, además que su actuación antes de cantar demostró claramente una sobre-exageración.



Por último, Judy adquirió papeles que expresaban la androginia, rompiendo además las normas de la sociedad de la expresión de género, que es esencial en el “camp”. En concreto, en el número "Get Happy" de Stock Summer, Judy luce una chaqueta de esmoquin, sombrero, medias de nylon negro y zapatos de tacón alto. Mientras que ella está bailando alrededor, ella empuja repetidamente la cadera hacia adelante, e imita los movimientos de su danza comitiva masculina, casi perpetuar la idea de que ella es, de hecho, uno de los chicos. En total, Garland se travestía y no sólo eso sirvió para asumir la ambigüedad de su canto y actuación, ella se expresaba con el “Camp”, y mucho más importante, tomó y acepto los valores del “Camp”, que la hizo a fin con la comunidad gay y su forma de lucha.



La canción más importante de su repertorio para la comunidad LGBT fue, por supuesto, "Somewhere Over the Rainbow". Con música de Harold Arlen y letra de EY Harburg, la canción ganó un Oscar por El Mago de Oz, pero lo más importante es que se ganó el corazón de las personas LGBT. La melodía principal toma la forma de un arco iris, aunque imperfecta, con un pico rápido en la segunda sílaba de "Somewhere", entonces caen suavemente hacia abajo hasta la última línea “Once in a lullaby”  (una vez en una canción de cuna). Las imágenes de esta primera estrofa es de alguien volando hasta las nubes, y luego caen suavemente de vuelta a la Tierra. Este patrón refleja el estado de ánimo de la pieza: espero anhelante, pero en última instancia triste. En la canción, Judy habla de una tierra “sobre el arco iris”, donde los “pájaros azules vuelan” y “los sueños que te atreves a soñar se hacen realidad.”  La conexión con la comunidad gay es tácito pero claro, es una tierra de la aceptación por ahí, donde se puede tener la libertad de ser uno mismo y no tener que preocuparse por la amenaza de la sociedad.



Judy Garland sigue afectando a la comunidad LGBT hasta el día de hoy, sobre todo porque "Somewhere Over the Rainbow" está siendo considerada “el himno de la comunidad”. No solo en Estados Unidos de Norteamerica sino en varias partes del mundo; un ejemplo reciente es que después de la cadena de suicidios de seis adolescentes en el otoño de 2010, se realizó una  vigilia que se llevó a cabo en memoria de las víctimas de la intimidación y la homofobia (“You Are Loved Glowlight Vigil ‘Over the Rainbow’. Stop the Bullying. Save our Youth”) y al final todos los asistentes que se habían reunido en Washington Square Park comenzaron a cantar la canción en masa. También, la canción inspiró parcialmente a Gilbert Baker, cuando creó la bandera del arco iris en la década de 1970, un importante símbolo de la LGBT comunidad.



Judy, como un icono, refleja una compleja relación entre ella y su público gay. El período en el que saltó a la fama los homosexuales vivían  momentos preocupantes, se sentían aislados, solos, y así era la vida de Judy, estaba sola bajo los dominios de la MGM, que la utilizó, la manipuló, la drogaba para que pudiera cumplir con los extenuantes compromisos cinematográficos y musicales; muchos homosexuales se sentían identificados, pues muchos eran sometidos a ser y hacer lo que no eran, a permanecer oculto dentro de la sociedad de la heteronormativa que dominó sus vidas cotidianas. Estaban solos en el mundo como una minoría, y vieron que el aislamiento de Judy era como el suyo

Su fragilidad, su exagerado dramatismo, su forma de moverse en la escena era fácil de imitar por el “Camp”, muchos artistas del travestismo la imitaron; pero su vida y las luchas personales añadieron complejidad a las actuaciones de arrastre típico, que sirve como un espejo para que la comunidad mirara fijamente. Su batalla constante con los medios de comunicación, las drogas, los matrimonios, y ella misma, con sus derrotas, así como victorias, todas mientras que transportaba un canto de esperanza en su canción “Get Happy” en las estrofas “Forget your troubles / Come on get happy” (“olvida tus problemas / Vamos a ser felices”), fue vista como un reflejo de los éxitos y luchas dentro de la la comunidad LGBT.  

Como se dijo anteriormente, el período posterior a la Segunda Guerra Mundial era hostil hacia la comunidad LGBT. El historiador Barry Adam afirma que “el fin de la guerra trajo presiones para restaurar el orden social anterior a la guerra” ... “y mantener a raya las fuerzas del cambio.” 3 Institucionalmente, políticamente y socialmente, varias tácticas fueron utilizadas contra las personas homosexuales para acabar con ellas de la cultura americana. Así hubo más arrestos, las leyes aprobadas, la caza de brujas (específicamente durante el macartismo), y las únicas representaciones de personas “extrañas” en la cultura eran los estereotipos negativos, como en “Té y simpatía” y “La cuerda”.

No obstante, no todo era oscuridad, el movimiento LGBT estaba en camino. Ya en noviembre de 1950 Harry Hay funda en Los Ángeles la primera organización homosexual de Norteamerica, que tendría continuidad: la “Mattachine Society”. Oficialmente, no sería hasta 1954, bajo otro equipo directivo, que se fundaría la organización. El objetivo principal de la asociación, que pronto tendría sucursales en otras ciudades estadounidenses y editaría una revista, la “Mattachine Review” (1955-1966), era hacer propaganda para conseguir el reconocimiento social de los homosexuales. También en 1950, en Los Ángeles, se fundó la “Knights of the Clock” cuyo objetivo era apoyar a parejas homosexuales interraciales.

En 1952, un grupo de ex miembros de la “Mattachine Society” fundaron ONE, Inc., una organización LGBT basada en Los Ángeles. ONE, Inc. editó a partir de 1953 la exitosa revista ONE Magazine y fundó en 1956 el ONE Institute, que a partir de 1957 ofrecía cursos sobre la historia de la homosexualidad. El One Institute, a su vez, editaba la primera revista científica a nivel nacional cuyo tema principal era la homosexualidad, el One Institute Quarterly. ONE, Inc. se fusionó en 1996 con el ISHR (Institute for the Study of Human Resources). En 1955 se fundó en San Francisco la primera asociación lésbica para la defensa de sus derechos civiles. Con la creación de DOB (Daughters of Bilitis), que pronto tendría sucursales en otras ciudades estadounidenses y que desde 1956 publicó la revista The Ladder; se pretendía organizar un foro social que, al contrario que los bares para lesbianas, fuera seguro frente a las razzias policiales.

Kameny y Nichols fundaron en 1961 la Mattachine Society of Washington, que, al contrario que su equivalente de Nueva York, pretendía conseguir cambios políticos y comenzó a hacer trabajo de lobby, que se centraban sobre todo en conseguir el fin de la prohibición para homosexuales de trabajar en el funcionariado público. En 1963 algunas de las mayores organizaciones homosexuales se unieron en la ECHO (East Coast Homophile Organizations).

El 19 de septiembre de 1964 se produjo la primera manifestación a favor de los derechos de los homosexuales en la historia de los Estados Unidos; un grupo de unos diez manifestantes protestaron ese día en Whitehall Street (en la ciudad de Nueva York) contra la discriminación de los homosexuales en el ejército. En el verano de 1965 se produjeron manifestaciones parecidas por primera vez en la capital, Washington. En 1966/67 se creó la NACHO (North American Conference of Homophile Organizations), la primera federación de organizaciones de EE. UU., que tenía más de 6000 miembros, pero que se disolvió en 1970. La primera universidad estadounidense que reconoció una asociación estudiantil homosexual fue la Universidad de Columbia (Nueva York) en 1967. En enero de 1967 varios cientos de personas protestaron en el Sunset Boulevard (en Los Ángeles) contra las razzias policiales contra bares gays; fue la mayor manifestación de homosexuales hasta la fecha. Ese mismo año, en el Greenwich Village, en Nueva York, el activista Craig Rodwell abrió la primera librería de temática LGBT del país, la Oscar Wilde Memorial Bookshop. En 1969 vendría Stonewall como el catalizador, o mejor dicho la chispa que prendió la pólvora para que explotara la comunidad LGBT y se diera a conocer la realidad de otra manera: dejamos de ser invisibles y comenzó otra era para todos.

Lo interesante a destacar es la coincidencia de los disturbios de Stonewall ocurridos en la noche después de propio entierro de Garland. Si bien se propone a menudo que efectivamente existe una conexión entre los dos, el estudioso David Carter presenta una serie de argumentos que apuntan en la dirección opuesta. En concreto, Carter atribuye este mito a un artículo del Village Voice escrito sarcásticamente por un heterosexual que se burla de la comunidad gay y los disturbios. Además, los Carter apunta al hecho de que los combatientes en los disturbios eran jóvenes, que no eran de la generación que veneraba a Judy Garland. Sin embargo, su entierro fue visto como un funeral simbólico del movimiento anterior, derechos de los homosexuales, y el nacimiento de una nueva era.

Aunque la muerte de Judy Garland no fue una principal causa de los disturbios de Stonewall, es difícil ignorar el hecho de que algo tan rutinario como una redada policial en el momento, en la noche después del funeral de uno de los principales iconos de la comunidad gay, tal vez la muerte de Garland como cuando mueren los Dioses es una metáfora que se puede comprender o entender como la reencarnación de ese movimiento que nació después del entierro de su ídolo: el nacimiento moderno del movimiento por los Derechos Gay.

Hoy todavía cantamos y deseamos vivir en aquel “Arco iris” donde queremos “olvidar los problemas y comenzar a ser felices.”


1 Richard Dyer, Heavenly Bodies: Film Stars and Society, 2nd  ed. (London: Routledge, 2004), 176.
2 http://en.wikipedia.org/wiki/Camp_(style)
3 Barry Adam, The Rise of a Gay and Lesbian Movement (New York: Twayne Publishers, 1995), 60, 66.



Por Félix Esteves 

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